Sharon Tate, símbolo de una década.

 "Mi idea es que el trabajo a tiempo completo consiste en aprender tu oficio y, además, en intentar mantenerte fiel a ti mismo." - Sharon Tate


 La década de los sesenta se caracterizó por la liberación artística, la lucha por los derechos humanos y el surgimiento de diversos grupos sociales, como los hippies. En la moda, se experimentó intensamente con cortes, moldes, estampados, texturas y combinaciones; fueron diez años en los que las mujeres plasmaron muchos de sus ideales en la ropa que vestían. El cine no se quedó atrás, sino que experimentó una gran transformación: surgieron nuevos géneros y subgéneros, y, sobre todo, nuevos rostros en la pantalla, una nueva generación de actores que cautivaron al público con sus coloridos y llamativos anuncios. La actriz que iba a aparecer en uno de ellos era Sharon Tate.

Sharon en Nueva York, 1967

Sharon Marie Tate fue actriz y modelo, muy conocida por su participación en "El valle de las muñecas" y por su peculiar forma de vestir, que desafiaba las normas de la época. Es una de las figuras más recordadas y añoradas de Hollywood.

Sharon siempre destacó por su belleza desde muy joven, siendo elegida reina del baile de graduación a los 17 años. A los 23, apareció en la película "Eye of the Devil", donde interpreta a Odile de Caray, una joven hechicera que, junto a su hermano, planea algo contra los recién llegados a un viñedo cercano. En ese momento, comenzó a hacerse un nombre en Hollywood y a ser considerada para papeles. Fue entonces cuando llegó la adaptación del libro de Jacqueline Susann, "Valley of the Dolls", donde interpreta a una joven que lucha por hacerse un hueco en la industria cinematográfica, aunque con un giro inesperado. Un papel que sin duda le dio el lugar que merecía en la industria y una nominación a los Globos de Oro en la categoría de "Nueva Estrella del Año". Su personaje, Jennifer North, fue muy querido por muchos, por la empatía que generaba su historia, la de muchos que intentaban perseguir sus sueños en el cine.

A la izquierda, cartel promocional de la película "El valle de las muñecas"; a la derecha, fotos promocionales con Barbara Parkins y Patty Duke.

Además de ser amada, fue juzgada y criticada por el sector más conservador de la sociedad por interpretar escenas tan explícitas; les resultaba difícil comprender cómo podía actuar con tanta naturalidad. En una entrevista sobre la película en 1967, dijo: "En realidad es muy buena, ¿sabes?, es algo muy difícil de hacer y descubrí que si te olvidas de lo que estás haciendo, ¿sabes?, si intentas no ser tan cohibida con cosas tan normales, la gente no te presta tanta atención como si intentaras ser tímida con todo". En otra entrevista en 1969, Hugh Hefner le preguntó qué opinaba sobre las escenas de desnudos en las películas, a lo que ella respondió: "Siento que es una escena real, una escena honesta, y si te desnudas lo estás haciendo de forma natural, ¿sabes?, haciendo el amor, que es natural, bañándote, ¿sabes?, eso es encantador. Es hermoso, pero si es artificial, ¿sabes?, entonces se vuelve vulgar". Sharon comenzó a representar la frescura y la libertad con las que se recuerda aquella época, la ruptura de muchos tabúes. Cambió la idea de sensualidad, durante mucho tiempo asociada a la vulgaridad, pues, al ser una persona con una imagen inocente y humana, rompió con el estereotipo de actrices como Jayne Mansfield y otras, donde se la consideraba vulgar y fuera de lugar tanto por su estilo como por sus papeles en el cine. Sharon fue más que un objeto sexual para Hollywood; fue una gran actriz y una persona que tuvo la capacidad de generar algo en el público que comenzaba a conocerla.

Ese mismo año conoció a Roman Polanski, con quien rodó "El intrépido asesino de vampiros", una comedia con toques de suspense donde interpretó a Sarah Seagal, una joven hija de Alfie Bass que acogería al personaje de Roman y que posteriormente es secuestrada por un vampiro. Aunque esta película no tuvo mucha relevancia para su carrera profesional, su actuación fue excelente. Durante el rodaje se enamoró del director, con quien se casó en 1968. Su boda fue la más comentada de la época y aún se recuerda por su icónico minivestido y su peinado con flores que caían sobre su cabello, un look que ella sigue intentando recrear y que le sirve de inspiración. Celebró la recepción en el Playboy Club de Londres, a la que asistieron amigos, familiares y celebridades de su círculo social.


Sharon el día de su boda.

Ese mismo año interpreté a Freya Carlson, una detective algo inocente y torpe en "The Wreking Crew" junto a Dean Martin. En 1969 hizo su última película, una comedia titulada "12+1", con Vittorio Gassman en la búsqueda de 13 sillas que Pat (el personaje de Sharon) había vendido, las cuales eran una herencia de Mario (el personaje de Vittorio). Es una película muy divertida que se puede disfrutar, también se puede apreciar la vitalidad y energía de Sharon, se nota que se lo pasó en grande durante el rodaje, y se lo hace saber al público, sintiendo una increíble comodidad al ver su sonrisa. Durante el rodaje de la película, estaba embarazada, por lo que se pueden ver imágenes del detrás de cámaras donde se la ve muy feliz y sintiéndose bien.

Sharon en la escena final de su última película, "12+1".

Sharon es un símbolo de lo efímero y aún muy recordado que fue la década de los sesenta. Representa la liberación, la empatía, el optimismo y la creatividad de aquella época. Con ella se fue todo lo que la gente conocía de ese momento. Hasta el día de hoy, sigue siendo una gran inspiración para las jóvenes que deciden ser fieles a sí mismas. Honrada y recordada, siempre en el corazón de Hollywood.







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