¿Y si no se trata de descubrirse, sino de inventarse?

 "La moda es una forma de arte, es una manera de expresión personal." - Dita Von Teese <3

Desde la adolescencia busco “descubrirme”, encontrar mi identidad o lo que me hace única al resto, cometiendo el error que todos los mortales cometemos, guiándome por la opinión de los demás. Por mucho tiempo, creía que era independiente de la mirada ajena cuando en realidad estaba dejándome conducir por ella, lo que me dificultaba “encontrarme” a mi misma. Inconscientemente tenía miedo de ser igual al resto, de ser identificada con las modas y las tendencias, buscaba distinguirme y ser cool, no como los demás, algo que me llevaba a forzar algo que no era, no dejaba fluir mi verdadero ser. ¿Pero a quién no le pasó? Digo, especialmente en la adolescencia, cuando queres rebelarte contra las ideas impuestas, las estructuras que nos condicionan y los sistemas que nos encierran. La escuela siendo la principal de ellas. Durante los 12 hasta los 17 tenía una lucha interna por encontrar mi sello personal y seguir siendo parte de los demás, porque obviamente que si no lo equilibrabas te excluían por no ser funcional al grupo. Por eso creo que no fui yo misma hasta los 18 años.

Fue ese momento en que terminé el secundario, liberada de ese ambiente completamente ajeno a mí, cuando comencé a descubrirme, a buscar quien era, que me gustaba, que no me gustaba, que me hacía feliz y que no (aplicado no solo a mi forma de vestir sino a mi vida en general). Desde el colegio cuando hablaban de la adolescencia y la busca de identidad, se relataba desde una lejanía cero representativa de la juventud, que repetía siempre la palabra “descubrirse”, comenzas a descubrirte a saber quien sos, a saber qué es lo que queres y lo que no.

A mis 20 años vi una frase que me hizo pensar, ¿Y si no se trata de descubrirse, sino de inventarse? un paradigma en la forma no solo en la que empecé a ver mi estilo personal, sino mi vida. Yo creo que todo viene desde el interior de una misma, si yo invento lo que quiero ser, la vida que sueño, las personas que me rodean y demás, eso se va a ver reflejado en mi forma de vestir, que inevitablemente se va a volver más auténtico, ya que me veo como creadora y no como una simple exploradora de mi misma. Cambié mi perspectiva, eligiendo ir inventandome y reinventandome, sin tratar de satisfacer a los demás, sin tratar de ser distinta, solo ser yo, transmitiendo quien soy sin forzarlo. Quiero extraer esta frase que escribí en mi journal hace tiempo que me parece que viene al caso, “quiero ser la versión que quiero ser en el presente y la que enorgullece a mi yo pequeña, inventar a esta Valen, con seguridad, pasión, cariño y empeño, no necesariamente buscar, sino crear.” El poder y la libertad que siento ahora a la hora de vestirme es muchísimo más grande que cuando trataba de encajar en casilleros, o como ahora en las redes sociales consumimos las llamadas “estéticas”. Estamos en una época donde se busca categorizar todo, se busca practicidad, pero no hay nada más disfrutable que explorar y poder utilizar diversas telas, colores, siluetas, sin seguir un patrón necesario que sea conforme a una estética en especial. 

Cada día una puede elegir crearse, desde lo más profundo de su ser, dejando a relucir la energía preciosa que portamos, sin necesariamente caer en tendencias pasajeras o compras masivas por plataformas internacionales que solo nos representan en una pequeña parte, siendo empujada por el consumismo y esa supuesta necesidad de cambiar todo nuestro guardarropas. La autenticidad visual que viene de inventarse a conciencia, es sin dudas la más duradera y auténtica. Tenemos el ejemplo de Jane Birkin, quien utilizaba las prendas a su comodidad sin pensar en el ojo ajeno, creando una estética única que a pesar de su simpleza se mantiene en el tiempo y trasciende generaciones y modas. Para la revista Elle, Jane habló sobre su estética memorable y versátil, conversando sobre la primera vez que se sintió cómoda en su forma de presentarse: “Creo que por primera vez me sentí yo misma alrededor de los 28 años. Serge me dirigía en el videoclip de la canción "Je t’aime moi non plus"; me quitó todo el maquillaje y me corté el pelo. Fue entonces cuando me sentí realmente segura de mí misma, sin maquillaje de ojos, ni delineador de labios, ni brillo labial. Me sentí genial sin ningún esfuerzo.” 

 A las que prestamos mucha atención y nos apasiona la moda, en cierto punto queremos llegar a eso que llegó Jane, de interpelar a otros siendo una misma. Según la psicóloga en moda, Shakaila Forbes-Bell: ”Es comprensible que la gente se sienta atraída por crear looks distintivos. Ser memorable y fácilmente reconocible no solo ofrece beneficios sociales, sino que también puede aumentar la confianza.” Esto es fundamental, porque Forbes-Bell en tan solo una frase resume lo que pasa hoy en día, donde uno busca diferenciarse de la normalidad, de las reglas, del minimalismo que invade nuestras vidas todos los días. También lo importante que es como la manera en que nos presentamos estéticamente puede darnos más confianza y sentirnos más a gusto, porque estamos representando quienes somos y en cierta parte como queremos ser percibidos. Después de todo, de manera inconsciente como seres sociales buscamos la aprobación del otro. Sería hipócrita afirmar que no es así. 





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