Rita Hayworth, la cara del “Femme Fatale”

"Lo único que siempre quise fue lo que todo el mundo quiere, ya sabes, ser amada." - Rita Hayworth

Símbolo de los años cuarenta y femme fatale por excelencia, Rita Hayworth fue el ícono sexual del empoderamiento femenino en la gran pantalla del cine norteamericano. La rubia que revolucionó los cines y conquistó al público con su sensualidad, talento y un atractivo sin precedentes. Su forma de bailar, cantar e incluso caminar dejaba sin aliento. Recordada por su película "Gilda", dejó su huella en Hollywood, siendo su interpretación la más recordada y revivida hasta el día de hoy, sentando las bases de un nuevo arquetipo de mujer revolucionaria, tanto en el cine como en la vida cotidiana, que seducía y manipulaba a los hombres a su antojo para sus propios fines.


Margarita Carmen Cansino, más conocida como Rita Hayworth, fue una actriz, bailarina y modelo estadounidense famosa por su trabajo en las décadas de 1940 y 1950. Gracias a su gran talento para la danza, heredado de su familia desde la infancia, se lanzó al cine en 1936, donde tuvo algunas apariciones. Pero su suerte le llegó en 1939 con su primera película, "Only Angels Have Wings", dirigida por Howard Hughes. A partir de ese momento, su carrera despegó, logrando protagonizar varias películas. En 1941 participó en "You'll Never Get Rich" y en 1942 trabajó en "You Never Were Lovelier", ambas junto a Fred Astaire, con quien se complementaba de una manera única. En esta última, Rita es la joven hija de un millonario, que no está interesada en tener una relación amorosa ni en casarse, por lo que su padre le envía cartas y flores anónimamente para animarla a que inicie su vida amorosa. Sin embargo, sus acciones tienen otras consecuencias, llevándola a enamorarse del nuevo empleado de su padre. Esta comedia musical fue un éxito de taquilla asegurado; el talento para el canto, el baile y la actuación de Rita y Fred fue una combinación explosiva que los catapultó a la fama en las carteleras de los cines, en un contexto donde los espectadores necesitaban evadirse de su triste y dura realidad ante la crisis económica y la creciente tensión previa a una futura Segunda Guerra Mundial.

Rita y Fred en el set de “You Never Were Lovelier” y debajo una foto promocional de la película “You'll Never Get Rich”.

Luego, su belleza y carisma se destacaron en Cover Girl, con números musicales y coreografías que resaltaban los colores y las técnicas del Technicolor. En esta película, trabajó junto al legendario Gene Kelly, interpretando a una bailarina que triunfa como modelo, con una hermosa historia de amor de por medio. Perfecta para este papel, Rita fue el rostro de las portadas de revistas hasta la mediana edad, deslumbrante, el rostro de la época dorada de Hollywood.

Varias portadas de Rita durante los años cuarenta y, junto a ellas, el póster de "Cover Girl".

Pero el gran éxito que la inmortaliza en la historia del cine llega en blanco y negro con "Gilda". Una película digna del género del cine negro que caracteriza la época, donde interpreta a Gilda, una joven femme fatale casada con un millonario dueño de un casino en Buenos Aires, Argentina, pero todo cambia cuando reaparece un antiguo amor. Este personaje generó un arquetipo completamente nuevo de mujer: misteriosa, seductora, astuta e irresistible. Rita posee una elegancia que la hace intocable, una diosa, con su inolvidable número para quienes tuvieron la suerte de verla: "Put The Blame On Mame", donde el simple acto de quitarse los guantes representa el erotismo que su personaje despliega a lo largo de la película, dejando a más de un espectador atónito. En esta escena luce su atuendo más famoso, un sueño: su vestido de satén negro, creado por Jean Louis, el modisto francés del estudio Columbia. Además de que le quedaba como un guante, realzaba su cintura y, de alguna manera, la protegía como si fuera un corsé. Incluso si se quitaba las joyas y los guantes en un juego seductor, la mantenía en su sitio sin perder la cordura, aunque su antiguo amor la volviera loca. El vestuario de toda la película representaba el estatus social en el que se encontraba y, al mismo tiempo, la acercaba a la imagen de una diosa intocable, una Afrodita en el mundo de los mortales. Este vestuario costó a los estudios 600.000 dólares, una inversión que valdría cada centavo y que recuperarían con creces. Rita se convirtió en un objeto sexual y una diosa no solo en Hollywood, sino también entre las tropas estadounidenses en guerra, acercándolas a su patria a través de la proyección de sus películas, las postales y las fotos que recibían de la estrella, permaneciendo en el corazón de toda una generación.

Arriba a la izquierda se ve a Rita durante el rodaje de "Put The Blame On Mame" junto con fotos promocionales de la película "Gilda".

A pesar de su icónico alter ego y sus personajes en las películas, su vida personal fue muy dura desde su infancia, lo que la hizo cada vez más infeliz. Margarita era lo opuesto a Gilda: tímida, insegura y vulnerable. Sus personajes proyectaban los deseos de toda una nación, usándola como una muñeca, desde su padre cuando era pequeña, explotándola y robándole su infancia para que pudiera ser bailarina y continuar con el negocio familiar, hasta sus maridos y la industria cinematográfica durante su adultez, quienes la modificaron a su antojo y al público que la consumía. En el contexto de la época, Rita es un gran ejemplo de empoderamiento femenino; en sus papeles del género Film Noir, logra salirse con la suya gracias a su belleza. Esto surge de conseguir lo que se desea manipulando a los hombres que ostentaban el poder en aquel entonces. Mujeres que conseguían lo que querían mientras volvían locos a los hombres. A pesar de ser una idea retrógrada en el contexto actual, en aquel momento fueron pasos que ayudaron a las mujeres a replantearse su papel y su poder en la sociedad, exigiendo lo que merecían y haciendo lo que implícitamente querían a los ojos de los hombres.

Glamurosa y exótica, misteriosa y radiante, deleita y fascina a generaciones enteras; además de ser el rostro de los años cuarenta que enamora a quienes la ven, es la responsable de la sonrisa de más de un espectador.












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