Priscilla, dentro del universo de Sofia Coppola.

 

"Yo era la muñeca de Elvis, su propia muñeca viviente, para moldearla a su antojo" - Elvis y yo, Priscilla Presley.


Casi dos años después del estreno de "Priscilla", decidí volver a verla y disfrutarla, lo que me impulsó a escribir sobre este ícono de los años 60 y 70. La película biográfica narra la historia de Priscilla Presley y Elvis, basada en su libro "Elvis and Me". Pero primero, ¿quién fue Priscilla Presley?

Priscilla Ann Wagner Presley, conocida en la cultura pop como la primera dama del rock norteamericano, es actriz, empresaria y un gran ícono de la moda desde los años sesenta hasta los ochenta. Admirada por las jóvenes, es una gran inspiración a la hora de encontrar su propio estilo. Varias figuras reconocidas han optado por seguir una estética similar. Un buen ejemplo es Lana Del Rey, quien a principios de la década de 2010 se presentó en el "Paradise Tour" con una estética idéntica a la de Priscilla: peinados voluminosos, maquillaje intenso característico, delineado marcado en los ojos, labios nude, vestidos monocromáticos, sin estampados llamativos, y con predominio de colores crema o blanco. Lana es una especie de sucesora del estilo, que transmuta esta forma de presentarse a una nueva generación de jóvenes, introduciendo a Priscilla en un nuevo siglo. Otra artista que se inspiró fue Amy Winehouse; en su característico peinado, propio de su imagen personal, podemos encontrar una pequeña parte de la individualidad de Priscilla. Debido a la gran influencia que tuvo en la cultura, Sofia Coppola decidió realizar la película "Priscilla".


La película se sitúa en el punto de partida de su primer encuentro con Elvis a los 14 años, momento en el que surge una nueva etapa en su vida. A lo largo del filme, vemos la historia de amor desde su perspectiva, el abandono prematuro de su infancia, todos los encantos, el abuso, la infidelidad, la maternidad y mucho más. Personalmente, la veo como una especie de carta a su juventud, a esa chica que descubría un mundo nuevo, brillante y prometedor, donde le prometieron mucho, pero que con el tiempo comenzó a desmoronarse. A través de la dirección de fotografía, observamos su versión romantizada, con colores pastel, y la realidad, oscura y fría. Como espectadores, somos cómplices de su relación, llena de pesadillas y manipulación, desde el momento en que se conocieron hasta el final. Sobre todo, quiero destacar su estilo personal, reflejado a lo largo de toda la película.


Al principio, su vestimenta destaca por su gran influencia en la moda juvenil de principios de los sesenta, compuesta por cárdigans, faldas acampanadas, acompañadas de colores neutros como el blanco, el gris, el marrón y un poco de azul claro y rosa. Sus atuendos en la primera media hora de la película nos recuerdan que todavía es una chica de 14 años, entrando en un mundo desconocido y fuera de lugar para la etapa en la que se encuentra, recurriendo a la fiesta a la que asiste Elvis, donde todos los invitados son mucho mayores que ella. El momento en que Priscilla se despide de Elvis, que se marcha de Alemania, todo lo que vemos es gris y frío, representando lo que siente, esa separación de una nueva realidad que estaba viviendo y a la que ya se había acostumbrado; esta escena muestra la desolación y el abandono que siente por su parte. Desde el momento en que Elvis la llama para ir a su casa en Estados Unidos, comienza a producirse una transformación en su estilo personal, buscando dar una imagen más madura a él y a su círculo, quienes no dudan de que es mucho más joven que ellos. Luego, empieza a usar colores pastel y otras siluetas que realzan más su figura, como el vestido que usa por primera vez en Las Vegas, donde tiene su primer encuentro con un mundo totalmente adulto, del que emerge con una actitud diferente y un estilo más atrevido que siempre utiliza.


Cuando regresa a Graceland para vivir con Elvis, continúa dejando atrás su infancia. Hasta ese momento, Priscilla había mantenido su sello distintivo, que resaltaba su adolescencia; se expresaba a través de su ropa y, sobre todo, la elegía. Pero su estilo cambia cuando interviene Elvis; ese es el punto de inflexión en su expresión personal y, al mismo tiempo, se desvanece la Priscilla que conocemos, con todos los elementos que la convirtieron en un ícono de la moda. Desde su cabello negro azabache con un gran volumen característico, hasta su ropa sencilla, sin diseños, con los colores de moda de la época.


Uno de sus looks más recordados es el de su boda. Su vestido recto con mangas de encaje, sencillo pero equilibrado con un maquillaje llamativo y un peinado espectacular, característico de su estilo personal. Priscilla, en una entrevista para Vogue donde recuerda sus atuendos, cuenta cómo buscó el vestido de novia perfecto para el día en que se convertiría en la primera dama del Rock and Roll. Dice que fue con Charlie Hodge, usando gafas de sol grandes para no ser reconocida, ya que quería que todo fuera secreto para que los paparazzi no se enteraran. En una tienda encontró el vestido de sus sueños, que describe como femenino, ligero y que complementaba el traje de Elvis. 


Me parece triste que una figura tan icónica como ella sea intervenida por un hombre que la decora a su antojo, como si fuera una muñeca. Conocer el origen de su estilo tan recordado y reconocido deja un mal sabor de boca cuando uno se siente tan inspirado por él. Para mí, la búsqueda del propio estilo representa un gran empoderamiento, ya que se gana poder y autoestima al descubrirlo; es importante cómo la ropa nos describe y refleja cómo nos sentimos, qué queremos y quiénes somos. Nos expresamos a través de nuestra ropa, nos tomamos el tiempo para elegirla y combinarla para transmitir un mensaje a nosotros mismos y al mundo exterior. Pero a pesar de todo este aspecto negativo, su estilo a principios de los setenta sí refleja su esencia y se la ve más auténtica y cómoda en su imagen más relajada, con un aire más "hippie". Tras el nacimiento de su hija, se la ve más cómoda, revelando cada vez más su esencia. Esto muestra tanto el crecimiento personal como el empoderamiento que está adquiriendo tanto en su vida en general como en su relación.


A día de hoy, Priscilla sigue influyendo en las mujeres jóvenes con un estilo característico de los años sesenta; continúa siendo la elección a la hora de descubrir un estilo personal inspirado en la estética vintage de aquella época, cautivando a generaciones enteras con sus looks memorables.











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